Los Centros de Profesores y Recursos (CPR) han jugado y juegan un papel clave en la formación continua y en el desarrollo profesional de los docentes de todos los niveles: animando inquietudes, coordinando la organización de cursos, motivando al autocuidado, promoviendo la innovación didáctica, etc.

A su vez, los Centros de Atención al Docente (CAD) comienzan a surgir como un complemento a los CPR y con una especialización activa en los temas de salud mental docente y bienestar emocional.

En algunos aspectos y para realizar algunas actividades de cuidado y crecimiento personal, CADs y CPs se solapan, y aprovechar las infraestructuras aportadas por unos y otros es lo inteligente: llegar a más educadores con más recursos, con independencia de su localización física.

Sin embargo las funciones propiamente terapéuticas, que son la base de los CADs requieren la adscripción profesional, la organización del servicio (en sus aspectos legales, formales y éticos) a un Centro Sanitario. Por eso, el desarrollo e implantación de CADs en los que confluya una plantilla sensibilizada y especializada en la atención a docentes y educadores puede no resultar tan fácil.

Aun así, merece la pena intentarlo y no conformarse con «enviar a los docentes al psicólogo». Merece la pena mantener una relación estrecha entre centros escolares, instituciones educativas y centros sanitarios para mantener un flujo de información y cooperación, que maximice el potencial de los CADs como apoyo a la Salud Mental Docente.

Así que imaginémoslo y demos pasos en esa dirección. Ya mismo. Por eso, imagina una red de CADs, una comunidad de aprendizaje de profesionales vinculados a los CADs o una asociación de CADs. ¿Utópico? No tanto y para justificar ese optimismo, enumeremos cinco razones:

  1. No es necesario crear un CAD de cero, pues puede ser un área especializada de un Centro Sanitario ya existente. Pero, por supuesto, cualquier persona física o jurídica puede asumir esta iniciativa.
  2. Algunos centros educativos disponen de espacios que pueden ser convertidos en un Centro Sanitario cuya titularidad ante la correspondiente Consejería de Sanidad podría ser ejercida por la Entidad Titular (por ejemplo como ya ocurre con las Clínicas Universitarias de las Facultades de Psicología y Ciencias de la Salud o como ya sucede en algunos centros escolares con los CAF (Centros de Atención a la Familia).
  3. No obstante, la titularidad podría corresponder a un profesional o a una sociedad ajena a la Institución a la que pertenece el centro y trabajar con un contrato de alquiler y bajo un convenio de cooperación.
  4. Algunas instituciones y empresas (p.e., editoriales) comprometidas con la Educación y el cuidado de los docentes, podrían esponsorizar los CADs para ayudar a su viabilidad.
  5. Algunos centros cuentan con recursos realmente limitados, pero siempre existe la posibilidad de cooperar. La unión entre centros o entre instituciones hace la fuerza. Y dado que en cada barrio o en cada municipio suele haber varios centros educativos, al final todo es cuestión de voluntad.

Con estas cinco razones no hemos agotado el tema ni los argumentos sobre por qué esta utopía no lo es tanto. Al menos no lo es en el sentido de algo frustrante. Porque, como decía el escritor Eduardo Galeano respecto al horizonte, las utopías son importantes porque sirven para caminar.

Así que, ¿cómo lo ves? ¿Te apuntas a echarle un lazo a la utopía?